24 abr. 2013

Cursa Bombers 2013


   Este domingo empecé mi temporada de carreras de 10 km en la edición 2013 de una de las carreras más multitudinarias de Barcelona: La Cursa de Bombers.

   Una vez más, al igual que me pasó en la Mitja Marató de la Calçotada, llegaba a la carrera con una preparación por debajo de lo que pretendía cuando me apunté a la misma y sin un objetivo claro. Como no veía factible mejorar mi marca en  la distancia (44:49) decidí que, por lo menos, intentaría batir mi tiempo de la edición anterior de la carrera: 46:34.


   Tras mi desayuno habitual pre-carrera, salí rumbo a la Salida con menos tiempo del que me habría gustado, por lo que a los nervios habituales de las carreras se sumaron los de creer que no iba con
tiempo suficiente. Finalmente llegué con tiempo suficiente para hacer una última visita al excusado, ponerme las pantorrilleras y calentar un poco ya dentro del cajón de salida Sub 45'.

Últimos preparativos
  Mientras esperaba a que se diera la salida, con un gran ambiente a mi alrededor, decidí que intentaría seguir a la liebre de 45' mientras las piernas me lo permitiesen, ya que ésta se encontraba a pocos metros de mi.

   Últimos minutos antes de la salida. Una especie de helicóptero tele-dirigido de 8 hélices sobrevuela la Avinguda Marqués de l'Argentera registrando imágenes de los 27000 corredores enfundados en las camisetas-dorsal azules y naranjas, mientras el volumen de la música sigue subiendo.
Helicóptero con cámara integrada
   Cuenta atrás y se da la salida. Veo en la pantalla gigante como salen los élites comandados por el gran Chema Martínez.

   Este año la salida no fue tan espectacular como en ediciones anteriores. No hubo confettis y los músicos en directo se sustituyeron por un DJ. Pero, aún así, crucé el arco de salida con los pelos de punta! Es el momento de ver cómo están las piernas y, lo que más me preocupa, cómo estoy de "caja".



   La emoción de la salida y el empuje que supone salir en el cajón Sub 45' aún sabiendo que no estás para repetir esa marca hace que salga más rápido de lo debido y que tenga que frenar para no pasar al globo que marca 45'.

   El primer kilómetro, por el Paseo de Colón, va bien y me siento algo mejor de lo esperado. No tengo problemas en seguir a la liebre a pesar de que marca un primer parcial de 4:25.

   Al llegar a la estatua de Colón, a los pies de las Ramblas, y sobre todo en la rotonda que nos enfila a la Avinguda Del Paralel, pierdo distancia respecto a la liebre. El simple hecho de dar la curvas por el exterior mientras el portador del globo lo hace por la parte de dentro, hace que, sin haber bajado el ritmo, pierda unos 30 metros.

Pulsera acreditando Sub 45'
   Decido no forzar para acercarme, consciente de que la ligera subida de esta calle puede ser traicionera. Estamos a principio de carrera y todavía estás fresco, lo que anima a forzar el ritmo, pero este esfuerzo acaba pasando factura más adelante, así que   mantengo mi ritmo y, poco a poco, la liebre se va alejando un poco más.

   Pasado el kilómetro tres dejamos el paralel y enfilamos una pequeña bajada en la que la mayoría nos animamos a subir un poco el ritmo. Me seguía sintiendo bien y lo que me iba a permitir entrar en la Gran Vía con ánimos.



   Tras perder algunos segundos en el avituallamiento y casi atragantarme con el primer trago de agua que tomé, giramos (una vez más por el exterior) para encarar el tramo más duro a nivel psicológico: 3 kilómetros rectos por una calle de 5 carriles. La liebre ya estaba bastante lejos, pero mi reloj seguía marcando un ritmo medio por debajo de 4:30 así que estaba cada vez más animado... Hasta que recordé que había que llegar hasta la calle Marina para girar y volver hacia atrás y no en la Plaça Tetuán... Fue un momento de bajón y mi ritmo se empezó a resentir un poco. Finalmente giramos en la calle Marina para volver hacia atrás hasta la Plaça Urquinaona.



Preparados para correr
   En este tramo decidí bajar un poco el ritmo para no desfondarme, a sabiendas que en la bajada de Vía Laietana podría acelerar y compensar o incluso mejorar lo que hiciera aquí. Pasamos el segundo  avituallamiento donde decidí sólo enjuagarme la boca para evitar otro "percance" y llegamos al principio de la bajada. Giro a la izquierda y momento de apretar al máximo y dejarse llevar cuesta abajo. Si no me equivoco, este ha sido el kilómetro más rápido que he hecho en una carrera desde que empecé a correr pasándolo en 4:13.



   Una vez abajo sólo faltaba un giro a la izquierda y encarar la recta de meta donde me esperaba Maite para darme un último empujón de ánimos... Pero ni ella me vio a mí ni yo a ella, a pesar de saber exactamente donde estaba!

   Crucé la línea de meta con un tiempo oficial de 45:32, rebajando un minuto el crono del año pasado y quedándome a 45" de mi mejor marca. Pero lo más importante para mí es que, según mi gps (lo he verificado con Google Earth) la distancia que recorrí fueron 10,18 kilómetros, lo que supone un ritmo medio por debajo de 4:30!  Sabiendo esto, este sábado intentaré batir mi registro de 44'49" en la Nocturna de L'Hospitalet!

Aspecto de la Avinguda Marqués de l'Argentera
   Al final acabé contentísimo y, al igual que ocurriera en la Mitja de la Calçotada, sorprendido de mi estado de forma. Estaba convencido de haber perdido mucha más forma en este inicio de año tan vago y perezoso que estoy teniendo.

Aún queda mucho para la Behobia (ni siquiera estoy inscrito todavía), pero si comparo con el año pasado, la cosa va bien y estoy marcando mejores tiempos que hace un año.


Chema Martínez encara la recta de meta
   Por último, quería denunciar una vez más a los "runners de mierda" que se pasan por el forro todas las normas. A parte de los habituales recortes por las aceras y los cruces a saco sin mirar, una vez más había mucha gente sin la camiseta dorsal de la carrera, lo que indica que, o bien no estaban inscritos, o bien no querían ponerse la camiseta obligatoria para correr esta carrera. También vi más de uno que, una vez colocados en su cajón, le pasaban la pulsera que acreditaba el tiempo a otro compañero para que entrase en ese mismo cajón. Otros, además de la pulsera, también le pasaban la camiseta y algunos directamente saltaban por encima de la valla.

   Por último, vi algo que me pareció lamentable. Alrededor del kilómetro 8, una niña de unos doce años (la edad mínima para correr son 16) vestida con la camiseta de la edición 2012 le decía entre lágrimas a su padre (quien si parecía participar legalmente) "no puedo papá, no puedo más" a lo que el padre respondía "venga coño, que sólo quedan dos kilómetros!!! Levanta y sigue corriendo". Desde luego, si lo que pretende es que a la niña le guste el atletismo, lo está haciendo perfecto! En fin...


2 comentarios:

  1. Hola Iñaki, espero pronto salga el video con las imagenes aéreas filmadas por el octo. Buena crónica, eskerrik asko, agur.

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