30 may. 2013

I Cursa DIR Guardia Urbana

   En la megafonía de la zona de salida no paraban de repetir que era un día histórico. Por primera vez se cortaba la diagonal entera para un evento deportivo, que no era otro que la primera edición de Cursa DIR Guardia Urbana.

   Yo no sé si considerarlo tanto como histórico, pero está claro que no muchas veces puedes correr una carrera de 10 kilómetros en la que 9 de ellos recorren una misma calle, una de las arterias de una gran ciudad, en línea recta llevándonos de una punta a la otra de la misma.
La Diagonal esperando a los corredores

   Si a esto se le suma que esos 9 kilómetros son en bajada prácticamente en su totalidad, estamos ante una carrera perfecta para batir nuestras marcas. Y ese era mi objetivo. 

    Después de haber hecho mi mejor 10k el mes pasado en la Nocturna de L'Hospitalet, tenía claro que cualquier cosa que no fuese bajar ese tiempo, teniendo en cuenta las características de la prueba, sería un fiasco. Pero no terminaba de tenerlas todas conmigo porque sigo sin terminar de coger la rutina de entrenar con constancia. Y aunque los últimos entrenos, incluyendo uno de series de 200, me habían dejado buenas sensaciones sobre el estado de mis piernas, lo que realmente me preocupaba era mi capacidad de aguante.

   Tocaba madrugar el domingo para ir a una carrera; más de lo habitual, ya que para evitar en lo posible el caos de cortar la Diagonal de Barcelona, la salida de la carrera se dio a las 8:30.

   La vista al salir del metro impresionaba: toda la avenida Diagonal, hasta donde alcanzaba la vista, vacía. Siete carriles sin un solo coche, esperando a que más de 6000 corredores la ocupásemos rumbo a la meta. 

   Tras dejar la mochila en los camiones guardarropa que la llevarían al lugar de recogida, era el momento de calentar con los nervios precarrera aumentando por momentos y también aproveché para "fichar" a Arcadi Alibés y Xavi Bonastre (periodistas de La Televisió de Catalunya y runners enpedernidos) para que respondan el test de "Objetivo: Behobia".


   Sólo faltaba colocarse en el cajón de salida, preparar el gps y esperar al disparo de salida; 5 minutos y a correr.

   A las 8:30 en punto, el alcalde de Barcelona, Xavier Trias, daba el pistoletazo de salida y los atletas élite salían cuesta abajo rumbo a Diagonal Mar, seguidos por los ocupantes de los dos primeros cajones (el resto de corredores saldrían pasados un par de minutos). 

   Como suele ser habitual, el ritmo de salida fue muy alto y mi reloj me marcaba un ritmo de 3:50 el kilómetro. Con la cabeza fría, bajé el ritmo aunque costaba no subirlo viendo cómo me adelantaban por todos lados. A pesar de todo, hice el primer kilómetro en 4 minutos por lo que bajé más el ritmo. 

   Mi objetivo era intentar llevar un ritmo constante de 4:20, pero la pendiente tiraba de mi y me mantuve durante bastantes kilómetros  rodando más rápido de lo previsto, pasando el ecuador en 21'36". 

   En el kilómetro 6 la carrera empezó a ponerse más difícil. No tanto por el recorrido, en el que había un pequeño repecho que resultó más duro de lo esperado, si no porque empecé a notar que ya no rodaba tan cómodo como hasta ese momento. 

Volví a bajar un poco el ritmo sabiendo que no podría mantenerlo hasta el final y guardando fuerzas para apretar en los últimos mil metros, siendo el tramo entre el séptimo y el noveno kilómetro el más lento de la carrera.

   Llegados a éste punto era el momento de dejar la diagonal con un giro de casi 180 grados y encarar las tres rectas que nos llevarían a meta. Apreté el ritmo aunque iba muy justo de fuerzas e hice la mayoría de los últimos 500 metros con la mirada clavada en el suelo. Una última mini subida, un giro a la derecha y la meta aparecía tras los arcos de los patrocinadores.

   El objetivo estaba conseguido. Iba a ser sub 44'. Sólo faltaba ver cuantos segundos podría rebajar ese tiempo. Finalmente crucé el arco de meta en 43'30", medio minuto antes de lo previsto y muy contento por la marca conseguida, aunque sé que este crono tiene "truco". Ahora habrá que repetir este tiempo en un recorrido llano!

Entrando a meta con la camiseta de mi primera Behobia

   Visto lo visto, queda claro que esta es la prueba perfecta para mejorar nuestros tiempos, aunque no es la carrera perfecta. Sin duda el hecho de correr por donde se corre la hace especial, pero, realmente, una vez estás en medio de los runners, las sensaciones son las de cualquier otra carrera.

   La gran ventaja, a parte de la más que mencionada pendiente, es la anchura de la calle que evita atascos incluso en la salida y el mayor problema, para alguien que, como yo, tiene unos tobillos un poco raros, es la inclinación lateral. Al ser una calle muy ancha, el asfalto dibuja un arco de lado a lado para evitar charcos en caso de lluvia, por lo que, si corres por el lateral, vas pisando con el pie girado. Yo decidí correr toda la carrera por el mismo medio de la carretera y no tuve ningún problema, ya que, como he dicho, al haber mucha anchura no se hacen atascos. El otro fallo de la carrera es la falta de público. Es una pena que en una ciudad con tanta gente como Barcelona, puedas recorrer un kilómetro sin ver a más de 10 personas en los laterales.

   A nivel de organización durante la carrera, he de decir que lo tienen todo muy bien atado: Guardarropa sin colas, acceso a cajones bien controlado (siempre hay gente que sale donde no debe, pero nada grave), animación por megafonía, avituallamiento sin aglomeraciones, calles bien cortadas (qué menos siendo la Cursa de la Guardia Urbana), zona de meta amplia y sin agobios... 

   Otro tema son los precios de inscripción y obsequios de la carrera. Me parece excesivo tener que pagar 15 euros por una carrera de 10 kilómetros, pero decidí participar sabiendo que conseguiría mi MMP. Pero que por ese precio te den una micromochila del DIR (obligatoria para el guardarropa) que se me rompió antes de llegar a casa de la carrera y la peor camiseta que me han dado en una carrera me pareció bastante cutre y más teniendo en cuenta que la carrera está organizada por los clubs DIR, gimnasio de referencia en Barcelona. La camiseta en cuestión es basta y rasposa y oí a más de un corredor, al finalizar la prueba, quejarse de rozaduras por culpa de la misma.

Recuperando las piernas en la playa, aprovechando que el agua estaba fría

   Sea como sea, tendremos en cuenta que es la primera edición y que no es fácil acertar a la primera y les daremos un voto de confianza para arreglar estos fallos, ya que esta carrera tiene potencial para convertirse en una de las clásicas de Barcelona.

-Fotos de la carrera (El Mundo Deportivo) 

-Clasificación (Championchip.cat)

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